- Investigan el vertido de líquidos desde un camión cisterna en un estero de Frutillar.
- Expertos de la Universidad de Chile realizan análisis físico-químicos del agua.
- El municipio refuerza la fiscalización ambiental para proteger el Lago Llanquihue.
La Municipalidad de Frutillar inició una investigación ambiental tras denuncias por el presunto vertimiento ilegal de líquidos desde un camión cisterna a un estero que desemboca en el Lago Llanquihue, en el sector de Patagonia Virgin, camino a Punta Larga.
A raíz de la situación registrada el fin de semana, el alcalde Javier Arismendi se reunió en el lugar con el investigador del Laboratorio de Toxinas Marinas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, doctor Carlos García, junto a representantes de la Seremi de Salud de Los Lagos, para efectuar el muestreo de las aguas y evaluar el posible impacto ambiental.
Durante la inspección se realizaron mediciones y se tomaron muestras en distintos puntos del estero para analizar sus características físico-químicas y determinar la eventual presencia de bacterias coliformes y otros parámetros de calidad del agua.
El doctor Carlos García explicó que los resultados preliminares del monitoreo permitirán conocer en las próximas horas el estado del curso de agua, información que será puesta a disposición de la autoridad comunal y de los organismos competentes para definir las acciones correspondientes.
El alcalde Javier Arismendi destacó la importancia del trabajo conjunto entre el municipio, la autoridad sanitaria y la academia para esclarecer los hechos y resguardar la salud de la comunidad y el medio ambiente. Asimismo, informó que el convenio vigente con la Universidad de Chile permitirá extender los análisis a distintos puntos del Lago Llanquihue con el propósito de descartar cualquier afectación.
La autoridad comunal reiteró además la postura del municipio respecto de la instalación de una segunda infraestructura de tratamiento por parte de la inmobiliaria del sector, señalando que el terreno cuenta con condición urbana desde 2008 y se encuentra a aproximadamente 800 metros de las redes de Suralis, por lo que insistió en la necesidad de reforzar las fiscalizaciones sanitarias y ambientales en el lugar.



