- México destaca como el cuarto destino clave para los envíos agropecuarios chilenos.
- Las exportaciones de salmón y trucha desde Los Lagos muestran un crecimiento del 12,1% este año.
- Existe un alto potencial para diversificar la oferta exportable en tecnología, servicios y logística.
Por Ricardo Arriagada, director regional de ProChile Los Lagos.
La visita de la embajadora de México en Chile y de la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales a la Región de Los Lagos, dejó una señal importante: la política comercial de Chile puede y debe construirse también desde las regiones.
México es uno de los principales socios comerciales de Chile en América Latina. Nuestra relación está respaldada por un Tratado de Libre Comercio vigente desde 1999, la Alianza del Pacífico y nuestra participación conjunta en APEC y el CPTPP. Contamos, por tanto, con una sólida plataforma de integración sobre la cual seguir avanzando.
Y los números muestran que existe un espacio para esto. En 2025, las exportaciones chilenas no cobre-no litio a México alcanzaron los US$1.639 millones, posicionándose además como el cuarto destino de nuestros envíos agropecuarios y el séptimo para los productos de pesca y acuicultura.
Para Los Lagos, la oportunidad es especialmente clara. El mercado mexicano es relevante para nuestro salmón y trucha: en 2025 estos productos sumaron exportaciones por US$199 millones y, entre enero y agosto de este año, alcanzan US$144 millones, con un crecimiento de 12,1%.
Pero podemos ir más allá. Existe potencial para alimentos, servicios, tecnología, soluciones para la acuicultura, eficiencia hídrica y logística. El desafío es diversificar nuestra oferta y ampliar nuestra presencia hacia estados como Nuevo León, Querétaro, Sonora y Quintana Roo.
En un escenario internacional que exige reducir dependencias y abrir nuevas oportunidades, México representa un socio especialmente valioso. Los Lagos tiene empresas que compiten en mercados exigentes y capacidades que pueden proyectarse mucho más allá de nuestros productos tradicionales.
Ambos países ya cuentan con acuerdos, instituciones y una relación comercial consolidada. El siguiente paso es transformar esa plataforma en una alianza estratégica que genere más oportunidades para nuestras empresas y territorios.
Las condiciones están dadas para profundizar este vínculo. Si sabemos aprovechar la relación construida, México puede ser mucho más que un mercado para Chile: un aliado estratégico para crecer juntos en un mundo que necesita más integración, colaboración y diversificación.
