- La protección estrogénica desaparece en la menopausia, aumentando el riesgo cardiovascular rápidamente.
- Los infartos en mujeres presentan síntomas atípicos que suelen confundirse con fatiga o indigestión.
- Se recomienda realizar chequeos de perfil lipídico preventivos a partir de los 45 años o al iniciar cambios hormonales.
En Chile, las enfermedades cardiovasculares matan a más mujeres que el cáncer, pero muchas siguen creyendo que es un problema principalmente masculino. Expertos destacan la necesidad de chequeos preventivos para controlar los lípidos y evitar infartos.
Existe un mito tan arraigado como peligroso en la sociedad; la idea de que los infartos y el colesterol alto son problemas predominantemente masculinos. Sin embargo, la realidad epidemiológica nacional demuestra lo contrario. De acuerdo con estadísticas del Ministerio de Salud, las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de muerte en mujeres en el país, superando incluso a los cánceres ginecológicos. Y sólo en 2025 casi dos mil mujeres fallecieron por un infarto en el país. Pese a esta cifra, la baja percepción de riesgo propio provoca que muchas chilenas pospongan sus evaluaciones médicas periódicas.
El verdadero problema del colesterol en la mujer radica en la falsa sensación de seguridad que brinda la protección hormonal durante la juventud. Juan Carlos Calderón, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada, relata que “mientras los estrógenos mantienen a raya el colesterol "malo" (LDL) y protegen la elasticidad arterial en la edad fértil, este "escudo natural" desaparece bruscamente con la perimenopausia. El impacto es acelerado: las arterias quedan expuestas a un alza repentina de lípidos sin la amortiguación previa que el cuerpo solía tener, lo que eleva silenciosamente el riesgo de eventos vasculares”.
Por eso, las mujeres suelen infartarse una década más tarde que los hombres, pero con peores resultados: la mortalidad intrahospitalaria por infarto es de 15,8% en mujeres frente a 7,9% en hombres.
El colesterol alto no da síntomas, pero el infarto sí
El colesterol elevado no produce molestias, pero su impacto se acumula silenciosamente en las arterias. Cuando finalmente se manifiesta, puede hacerlo como un infarto. Esta amenaza permanece subestimada por un sesgo histórico que ha catalogado la enfermedad cardiovascular como un problema masculino. Como resultado, las mujeres se realizan menos perfiles lipídicos preventivos y, cuando sufren una complicación, los síntomas no siempre son los "clásicos".
Solo un 30% presenta el dolor típico en el pecho; el resto puede sentir falta de aire, náuseas, sudoración fría, dolor en mandíbula, cuello o espalda, o una molestia digestiva que se confunde con indigestión. “Estos síntomas son frecuentemente subestimados o confundidos con estrés y cansancio acumulado, lo que retrasa la búsqueda de atención médica de urgencia”, detalla Calderón.
De acuerdo con el profesional, para enfrentar la menopausia y mantener el colesterol bajo control, es fundamental adoptar un enfoque preventivo integral. Agendar un examen de perfil lipídico de control al comenzar los primeros cambios hormonales – especialmente tras los 45 años o al llegar a la menopausia-; enriquecer la dieta cotidiana con fibra soluble (presente en avena, legumbres y frutas) y ácidos grasos como el omega-3; realizar actividad física combinada (cardiovascular y de fuerza) para favorecer el metabolismo de las grasas; evitar el tabaquismo y consultar sin aprensiones al especialista sobre la incorporación de principios activos validados (como estatinas) o suplementos nutricionales que apoyen la salud arterial. Y no interrumpir los tratamientos por autopercepción de mejoría.
Al respecto, el profesional enfatiza la necesidad de romper mitos y tomar la iniciativa en la prevención. "Llegar a la menopausia no debe verse como una amenaza, sino como un momento clave para reevaluar la salud del corazón. Es indispensable perder el miedo a realizarse un perfil preventivo y entender que la clave no está en reaccionar ante una urgencia, sino en anticiparnos con información clara y acompañamiento profesional", declara.
Abordar de manera integral la salud cardiovascular femenina exige visibilizar la brecha de género, reconocer síntomas atípicos como la fatiga inusual o las náuseas, y atender los cambios hormonales que elevan el colesterol tras la menopausia. La combinación de chequeos preventivos, hábitos de vida equilibrados y el uso seguro de tratamientos médicos demuestra que es posible prevenir eventos graves y mejorar la expectativa de vida. Al masificar esta educación y promover la consulta a tiempo, consolidamos un modelo de prevención y bienestar cercano; un entorno protector, permitiendo que cada mujer reconozca sus factores de riesgo y proteja su vida en todas las etapas.
